viernes, junio 11, 2004

Motores de avión

Anoche me terminé de leer El cartero siempre llama dos veces, de James M. Cain. No tenía ni idea de que existía un libro en el que se basase la conocida película, pero ha sido una sorpresa muy agradable. Igual de agradable que poder adquirir buenos libros a un euro. Y anoche, mientras leía, me encontré con este pasaje, que me pareció precioso. A ver qué os parece:

-Bueno, ¿y qué hay? Al fin y al cabo estamos juntos, ¿no?
-Sí; pero yo he estado meditando mucho; anoche, sobre todo: tu, yo, el cine, los motivos por los cuales fracasé, el cafetín, el camino que te gusta... Mira, Frank: nosotros no somos más que dos despojos. Aquella noche, Dios nos besó en la frente y nos dio todo lo que dos personas pueden tener en esta vida. Pero no éramos de la misma madera que los que pueden tenerlo. Teníamos todo ese amor y no supimos defenderlo. El amor es como un poderoso motor de avión, con el cual uno puede volar hasta lo más alto de la montaña; pero si ese motor, en lugar de colocarlo en un avión, lo ponemos en un Ford, lo despedaza en unos segundos. Y nosotros no somos más que eso, Frank: un par de Fords. Dios se estará riendo de nosotros desde allá arriba.


En otro orden de cosas, solamente unas horas y ya estará todo en la nueva casa. Me encantaría que os pasáseis el sábado por allí para verla y para tomarnos algo.
El Vingilot III está a punto de salir del astillero.

jueves, junio 10, 2004

Las situaciones se repiten

Hace cerca de cinco años mi padre y yo nos cambiamos de casa, a una casa más grande, ubicada en el piso trece de un moderno y enorme edificio cercano al cruce de la Avenida de Pío XII y Cuesta de Sagrados Corazones.

Habíamos estado en muchas mudanzas él y yo. En muchas. Algunas propias pero la gran mayoría ajenas, traslados de amigos que necesitaban ayuda para meter sus pertenencias en cajas, para desarmar estanterías, para bajar y subir muebles que no caben en los ascensores, para hacer más llevadero el temporal caos que se instaura en las vidas de aquellos que cambian de hogar. Y nosotros acudimos. La cosa es que las mudanzas, a pesar de ser cansadas, si son entre colegas suelen ser llevaderas, incluso divertidas. Me lo he pasado muy bien en ellas.
Pero como éramos conscientes de lo que ayuda contar con alguien en momentos así, nos daba igual que fuera divertida o aburrida, triste o alegre. Simplemente sabíamos que teníamos que estar ahí, porque nos necesitaban.

Y ocurrió que nos mudamos. Y ocurrió que, cuando se nos ocurrió pedir ayuda, nos dimos cuenta de que todo el mundo tenía algo que hacer ese fin de semana, y que lamentándolo mucho no podían acompañarnos. Y ocurrió que entre mi padre, mi hermana y yo tuvimosa que hacernos una mudanza de una casa completa. Y ocurrió que nos dimos cuenta de que contar de antemano con la gente puede acarrear sinsabores, y que allí no había estado nadie para ayudarnos.

Circunstancias, casualidades, el caso es que no podíamos escoger otra fecha para ello. Y dio la casualidad de que esa fecha era la peor para que el resto del universo nos ayudase. Y nos enfadamos, pero no con nadie en particular, sino con la situación odiosa en general.

Han pasado cinco años. La luna ha pasado muchas veces por el firmamento, y las estrellas han variado imperceptiblemente sus posiciones. El polvo se ha levantado y se ha vuelto a posar muchas veces en los muebles y en los marcos de las ventanas. La vida ha continuado su curso, como siempre hace, ajena a los pequeños dramas de sus personajes, como una orgullosa obra de teatro, segura de su éxito y ajena a la opinión del público.

Todo ha cambiado. Todo cambia, pero las situaciones se repiten cada cierto tiempo. Y la situación que se ha dado en estos días ha sido la misma que se dio hace cinco años. Y no tengo palabras para describirla.

Una empresa se hará cargo de la mudanza de una forma aséptica, rápida, segura, fría, y cara.

Algunos me preguntaban qué me había impulsado a meterme en el Metro con una estantería. Aquí tienen su respuesta.

martes, junio 08, 2004

Sobre la actitud de ciertas personas hacia el sexo opuesto

Nunca he estudiado nada de psicología, pero siempre he pensado que el complejo de superioridad nace del miedo a ser inferior. Un sujeto que está realmente seguro de ser superior a otro sujeto no está sujeto a demostrarlo. Tampoco lo está a despreciar a ese otro sujeto.

Siguiendo esta creencia, cuando me encuentro con alguien que me suelta sin tapujos "Las mujeres somos intrínsecamente superiores a los hombres, solo que os dejamos dominar para que os lo creais", o "Las tías solamente sirven para una cosa", me salen sarpullidos y tengo que apartar la vista para que mis ojos, siempre sinceros, no traicionen el desprecio que me inspiran semejantes afirmaciones.

Y saco a esto a colación porque hace un par de días una amiga me mandó un correo llamado "la guerra de los sexos". Nada más verlo ya torcí el gesto y pensé que sería otro powerpoint con una lamentable combinación de frases en colores horteras, fotografías de baja calidad y textos de libro de chistes. Me equivoqué. Era solamente texto. Terminé echando de menos los colores. Abre el correo la siguiente perla:

"1. ¿Cuál es la diferencia entre disolución y solución?
Disolución: Meter a un hombre en una bañera con ácido.
Solución: Meterlos a todos."


Esto es sentido del humor, no cabe duda. La temática del correo sigue in crescendo hasta llegar a la maravillosa y sesuda conclusión final, ante la cual me quito el sombrero:

"CONCLUSIÓN: El 99% de los hombres les da una mala reputación al resto..."

Que genialidad la de la autora, porque supongo que es una mujer, o mejor dicho, un miembro del sexo femenino. Seguramente la combinación de venus, que el novio/marido la haya dejado por la amiga/secretaria, el hecho de que tenga la regla y que el amante tenga otro compromiso sean coautores de este manifiesto antimasculino. Lamentable.

Igual de lamentable que ese otro "autor" pajillero que no se lía con nadie en las discotecas ni en ninguna otra parte, cuyas habilidades sociales son las mismas que las de una ameba, y que vuelca la tensión que no consigue arrancarse masturbándose en textos machistas, igualmente vergonzosos y penosamente escritos. Las chicas al menos se preocupan más de la ortografía. Eso sin contar con que la novia se habrá ido con un maromo de gimnasio, que afortunadamente seguro que es gay aunque no lo haya descubierto aun. Los recursos de supervivencia de la mente humana son increibles.

Siempre me han reventado profundamente estas actitudes. Nunca me han gustado los conflictos, pero menos aun me gustan aquellos que no buscan la solución y el equilibrio, sino que abogan por total humillación y aniquilación del adversario. En este orden de cosas el adversario es el sexo opuesto.

Ya me parece oir esas voces que, contemporizadoras, dirán "No te pases hombre, que son textos de coña". Bajo esa misma excusa se han ocultado siempre intenciones aviesas, y un "era broma" sirve para edulcorar un poco las afirmaciones que se hacen. No me convence esa excusa. Nunca me ha canvencido. De hecho me parece patética.

Ambos, machismo y feminismo tal y como me los ha presentado la vida, son dos formas de integrismo. Y a mí los integristas me tocan muchos los cojones. Me importan un carajo las definiciones que la RAE (sobre la actitud de la RAE acerca de este tema mejor me callo) acerca de lo que son una cosa y otra. Para mí son dos caras de la misma moneda, es decir, de la autoafirmación de un sexo basándose en la humillación y el desprecio hacia el otro. Y los y las que piensen de este modo, diciendo que un sexo es mejor que otro, sin detenerse ante el hecho evidente de que ambos son simplemente distintos, debo decir que son unos cavernícolas, y que su sitio está fuera de cualquier sociedad mínimamente avanzada.

Soy consciente de que la balanza de esta sociedad está más inclinada del lado masculino, y de que hay otras sociedades cuyos integrantes son bárbaros (no tienen otro nombre), para los que la mujer es menos que un objeto. Es decir, más o menos igual que en esas otras sociedades, antiguas y "avanzadas socialmente", tan endiosadas, como es la Atenas de Pericles y la Roma Imperial. No nos engañemos. No era tan idílico para las mujeres. En el tema de la igualdad de sexos se ha empezado a avanzar este siglo, y en muy pocos sitios. Y también sé que hace falta un esfuerzo conjunto (no solo de parte de las mujeres), para lograr esa igualdad de derechos.

Soy igualmente consciente de que las circunstancias personales de los "autores" de esos textos no deben ser demasiado buenas, y que es bastante probable que tengan sus razones para estar puteados. Pero embarcarse en una cruzada contra el sexo opuesto en general es síntoma de una aridez mental del mismo calibre que la de ese moro que, imaginando que lo que hace está bien, le estirpa el clítoris a una pobre niña de doce años.

Los hombres somos de Marte y las mujeres son de Venus. Y por un azar no comprendido nos hemos encontrado a mitad de camino, en la Tierra. Simplemente somos distintos. Aunque no somos tan diferentes como pensamos. Y ambos formamos esa moneda de oro que es La Persona, el Ser Humano. Y mientras esto, tan básico, siga oculto para tanta gente, lo lamento pero no veo salida alguna para esta sociedad. El Hombre tiene su grandeza, y la Mujer tiene asímismo la suya. Y son diferentes, y por lo tanto no comparables.

Quedaos con vuestra intolerancia y vuestra mala baba contra el sexo opuesto, que yo voy a disfrutar de ambos sexos lo que el cuerpo, la mente y el corazón den de sí. Y no hay más.

lunes, junio 07, 2004

Nuevo diseño

Espero que os guste. Creo que le cambiaré un par de cosas aun, pero el diseño básico me gusta bastante y creo que el blog ha ganado en claridad y en estética. Gracias Imperator y Gorpik por la crítica. Lo único es que ahora mismo está optimizado para verse a 1024 x 768. A ver si puedo hacer que los que resisten ahora y siempre con la veterana resolución de 800 x 600 podais verlo mejor. Os dejo que tengo que seguir empacando cosas.

domingo, junio 06, 2004

Por la mañana

Diez y veinticinco de la mañana. Me acabo de levantar de un futón situado en el suelo del salón situado en una casa que alberga a dos personas para las que no tengo palabras.

Tengo sentado ante mí a otro elemento que hace tiempo dejó atrás todos los elogios que pudiere vertir sobre él.

Ahora mismo acaba de entrar con café la pareja del anterior sujeto, Me ha preguntado cuánto quería de azúcar. Y la cosa es que a mí el café no me hace nada de gracia, pero cuando se tiene una morenaza como ella al lado, contestarle que sí se convierte en un placer, especialmente cuando se ofrece a traerte un café.

"Esto es lo que escucha Dios", me ha contestado mi temporal compañero de habitación. Suena una música mezcla de Heavy y banda sonora de peli medieval. Definitivamente le tengo que traer los CDs que le prometí, Pocas veces he visto a alguien disfrutar con la música como le he visto a él.

En el salón duermen las otras dos peronas que completan este local y muy particular cuadro. Cuando me he levantado y he pasado a su lado me han parecido adorables, pero ellos tienen la particularidad de que lo son además estando despiertos.

¿Qué se puede hacer cuando la vida te regala una compañía semejante? Pues, aparte de disfrutar cada momento vivido en su compañía, y de intentar dar una idea de su grandeza y de lo que les quiero en este diario electrónico, poco más se puede hacer.

Me han ayudado mucho. Les he dado varias oportunidades para entrar dentro de mí y que explorasen, y las han aprovechado muy bien. Solamente espero poder devolverles todo el tiempo, todo el esfuerzo, toda la energía que han vertido en mi persona. Soy capaz de hacerlo, y cuando me necesiten me tendrán ahí.

Aunque... falta mucha gente.

jueves, junio 03, 2004

Diálogo matutino

Como ejemplo de lo gañán que puede llegar a ser el que escribe aquí, os transcribo integramente una conversación que he tenido con una amiga sobre una serie de eventos acaecidos esta mañana:

::Ear:: Hola preciosa
::Ear:: Pues con un cabreo... pero es culpa mía que soy un gañán.
::Ear:: Resulta que tengo una librería del IKEA
::Amiga:: ¿q te ha pasado?
::Amiga:: sip

::Ear:: Y claro, de alguna manera tengo que llevarla a la nueva casa.
::Amiga:: se desmontara
::Ear:: Ingénuo de mí pensé que podría meterla en algún transporte público.
::Ear:: Los cojones.
::Ear:: El del autobús va y me dice que no.
::Amiga:: jajajajjaaj
::Amiga:: pero hombre de Dios
::Amiga:: pues claro
::Ear:: Total que me meto al metro en Embajadores, paso la taquilla, todo normal...
::Ear:: Me meto al tren y sin novedad hasta Legazpi, que es donde tenía que coger la 6
::Ear:: Me bajo del metro en Legazpi y se me acerca un tipo que me dice que a dónde voy.
::Amiga:: sip
::Ear:: Que no puedo llevar eso en el metro.
::Ear:: Y yo ya con una mala leche... luego es verdad que el chaval majo.
::Amiga:: ¿tan grande era?
::Ear:: Pero claro, resulta que no se puede, que el solamente me lo dice a título informativo. Pero que como me pillen los de intervención que me prepare.
::Ear:: Grande? Que va!
::Ear:: Dos metros de alto y medio de ancho. Si es que es pequeña
::Amiga:: ni caso
::Ear:: Balance: tres pisos sin ascensor para abajo, viaje de ida a embajadores, viaje de ida a Legazpi, vuelta de legazpi, vuelta a mi casa desde Embajadores, y tres pisos sin ascensor para arriba. Todo con la estantería a cuestas.
::Ear:: Ahem...
::Amiga:: eso por no pedir ayuda membrillo
::Amiga:: ¿te diste la vuelta?
::Amiga:: yo hubiera seguido

::Ear:: Yo también. Pero es que en Legazpi me pillan fijo.
::Amiga:: mas abultan las madres con los carros
::Amiga:: o los q van con la bici

::Ear:: Y si me pillan es un multazo.
::Amiga:: ¿y q te van a hacer?
::Ear:: Ya, lo mismo le he dicho. Pero por lo visto los carros y las bicis sí que se pueden llevar ¬¬
::Ear:: Pues multarme. Y no estoy como para multas de verdad, que no tengo un chavo.
::Amiga:: tocate los huevos
::Amiga:: yap

::Ear:: Además no me apetecía discutir. Porque como se me cruce el cable y se me ponga alguien chulo...
::Ear:: Menos mal que este era majo.
::Amiga:: les dice q te pasen la multa a la antigua casa
::Amiga:: jajajaja

::Ear:: XD
::Ear:: Mira, no se me había ocurrido.
::Amiga:: q pasa si se te ponen chulos?
::Ear:: Que lo mismo salimos a ostias todos allí. Ultimamente estoy muy susceptible.
::Ear:: Y si me dicen que me baje del metro cuando estoy en la otra punta de Madrid, y yo con la estantería...
::Ear:: Les digo que se pongan todos en fila y me coman la polla en fascículos porque de una sola vez no pueden.
::Amiga:: jajajajajaja
::Ear:: Si a mí me paran en taquilla y me dicen "Oiga, que esto no se puede meter", pues tan amigos. Me doy la vuelta y me largo.
::Ear:: Pero es que no me han dicho nada.
::Ear:: En fin, ya está de nuevo la estantería en casa, y yo con los brazos y hombros cargados y cabreado. A ver si mejora el día.
::Amiga:: como ellos dirin tu tienes la obligaciob de lelr el reglamento
::Amiga:: vera q si

::Ear:: Y tendrían razón, pero nadie se lo lee.
::Amiga:: veras
::Amiga:: ¿donde quedaba la nueva casa?

::Ear:: ************************.
::Amiga:: es verdad
::Ear:: Si hubieran sido un par de estaciones en la 6 me habría arriesgado. Pero es que son 8
::Ear:: Entre otras Mendez Alvaro y Oporto.
::Ear:: Y ahí fijo que hay peña.
::Ear:: Y claro, quedarme en Mendez Alvaro tirado con una estantería y teniendo que irme a casa caminando... pues como que no me pone.
::Ear:: Y ya si me echan en Oporto ya es el cachondeo padre vamos XD
::Amiga:: jajajjaja
::Ear:: Pero en fin, la historia ha terminado bien.

Errores por mi parte:
1. No haberme leido el reglamento del Metro ni de la EMT.
2. No haber bajado a preguntar a ninguno de los dos medios de transporte antes de bajar con la estantería.
3. Buscarme casas sin ascensor.
4. Pensar y creer que la sociedad y las personas te ponen las cosas fáciles si vas con la verdad por delante.
5. Cabrearme sin razón, teniendo en cuenta que podría haber sido mucho peor.

Aciertos por mi parte:
1. Haberle sacado al guardia de Prosegur el viaje de vuelta a Embajadores.
2. Haber mantenido en todo momento la compostura y el respeto.
3. Haber conseguido que no se me notasen en la cara las ganas que tenía de poner la cabeza del conductor de la EMT bajo la rueda del autobús, por imbécil y por cerrarme la puerta en las narices.
4. Haber mantenido una conversación amistosa con el chaval de prosegur de la estación de Legazpi a pesar de lo tenso de la situación.

En fin... a otra cosa mariposa. A ver cómo llevo las estanterías.